La juventud es la época más díficil en la vida, la gente de mayor edad vive más contenta y tranquila.Yo creo que se puede establecer una división entre la juventud y la madurez. La juventud acaba cuando temirna el egoísmo; la madurez se inicia cuando se vive para los demás. Eso es lo que quiero significar. Los jovenes tienen muchos placeres y muchas penalidades, porque solamente piensan en ellos mismos, de tal manera que todo deseo y cada idea adquieren importancia; cada placer se saborea al máximo, pero también cada tristeza, y muchos que ven que sus deseos no pueden realizarse ponen punto final a su existencia. Eso es ser joven. Sin embargo, para muchos llega el día en que cambia la situación, cuando viven para los demás, y no por virtud sino que se presenta con naturalidad. La familia es la razón para la gran mayoría. Uno piensa menos en sí mismo y sus deseos al tener una familia. Otros pierden su eoísmo al asumir un puesto de responsabilidad en la política, en el arte o en el campo científico.
El joven quiere jugar, el hombre maduro quiere trabajar. El individuo no se casa sólo para tener hijos, pero si los tiene, sobreviene el cambio y finalmente descubre que todo ha sucedido para el bien de ellos. Esto se relaciona con el hecho de que el joven gusta de hablar sobre la muerte, pero en realidad no piensa en el desenlace. Todo lo contrario ocurre con la gente de edad. La vida parece ser de larga duración para los jóvenes y por tanto pueden concentrar todos sus anhelos y pensamientos en ellos mismos. Los viejos tienen consciencia de que el fin ésta cerca y de que todo lo que se tiene y se hace por su bienestar carece de dimensión y de valor. Es por ello que el hombre necesita tener fe y algo más que implique continuidad; no trabaja solamente para los gusanos. Así que tiene a la mujer y al hijo, los negocios y la responsabilidad y la noción de que se justifique su labor rutinaria y sus fatigas. En ese sentido, el hombre es más feliz si vive para los demás que si sólo vive para sí mismo; pero los viejos no deben considerar esto como una virtud, porque en el fondo no lo es. De cualquier manera, los jóvenes más vivaces se convierten en los mejores viejos, y no los que pretenden ser tan sabios como sus abuelos cuando todavía están en la escuela...
Friday, February 01, 2008
El joven, de H.H.
Tuesday, January 15, 2008
nos hacemos daño
Porque no sabemos querernos,
Pensamos en el amor como infinito,
Creemos navegar en el espacio para llegar a él,
Lo vemos en el horizonte y lo amamos,
Cuando nos acercamos empero, le tememos,
Le odiamos, nos asqueamos, lo olvidamos…
Nos hacemos daño de manera incesante,
Porque desconocemos nuestros límites,
Pensamos que nos conocemos,
Creemos ir en la dirección de nuestros sueños,
Lo queremos alcanzar con un beso y una noche,
Cuando hacemos el amor empero, lo lamentamos,
Lo odiamos, le tememos, lo olvidamos…
Nos hacemos daño de manera incesante,
Porque me cuentas tus amores,
Pensamos en la infidelidad como el idilio,
Creemos en el hedonismo de las palabras bellas,
Las escuchamos a diario sin parar,
Cuando despertamos empero, les tememos,
Les odiamos, nos asqueamos, nos olvidamos…
Nos hacemos daño de manera incesante,
Porque estamos lejos uno del otro,
Pensamos que nos reuniremos,
Creemos firmemente que nos encontraremos,
Lo queremos con ahínco,
Cuando nos vemos empero, lo lamentamos,
Lo odiamos, le tememos, lo olvidamos…
Nos hacemos daño de manera incesante,
Porque no nos vemos y no nos tocamos,
Pensamos que nos amamos en la distancia,
Creemos que lo superaremos con palabras,
Lo escuchamos en nuestras mentes,
Cuando nos vemos y nos tocamos empero, lo odiamos,
Lo tememos, nos asqueamos, nos olvidamos…
Sunday, January 13, 2008
¿Y yo que soy sin ti?
Será que estás lejos y me inspira tu lejanía
Me pide llamarte y estar contigo…
¿Y yo qué soy si no estoy contigo?
¿yo qué soy si no me besas?
Soy viento sin mar que lo cobije,
Soy mar sin arena que lo sostenga…
Tu ausencia me hizo bien cuando te fuiste
Tu tiempo me hizo falta porque no volviste…
Y no te busqué, y no me buscaste
No nos buscamos, aunque sé que nos amamos…
¿Y yo qué soy si me falta tu cuerpo?
¿Y yo qué soy amándote en soledad?
Soy el barro que no tiene artesano,
Soy el molde que carece de imaginación…
Soy suelo inerte para las semillas,
Soy semilla sedienta que busca tus manos…
Y no encontré consuelo, y no me diste esperanza
No nos consolamos, aunque sé que nos amamos…
¿Y yo que soy si no te veo al despertar?
¿Y yo que soy si mi vida está vacía?
¿Qué soy yo si te amo tanto?
¿Qué soy yo si estamos tan lejos?
Monday, December 17, 2007
que es el amor si no perder...
un juego que se gana perdiendo
una relación que no tiene ganancia
una vida donde no hay ganador
una ilusión que no tiene final
que es el amor si no perder...
un sueño del que no quieres despertar
un dolor que estás dispuesto a soportar
un abrazo en el que debe terminar
un beso que tienes que dejar
que es el amor si no perder...
una pasión que no debería terminar
un capricho donde solo puedes dar
un verano que tiene que terminar
un adiós que ha de perdurar
que es el amor si no perder...
sacrificar el deseo y ceder
regalar tus emociones y perder
compartir tu cama y perder tu espacio
compartir la ducha y frotar su espalda
que es el amor si no perder...
continuará...
Hagámos el amor
Thursday, December 13, 2007
Sombras
borran los recuerdos de la noche
mientras la luz ocupa su lugar
descubre tu desnudez…
El sol nos roba las sábanas
nos desnuda con su mirada
evidencia los defectos
rompe los hechizos de la noche…
No abras los ojos aún
mantente en silencio
atesora el calor de tu cuerpo
conserva las sombras que puedas…
No digas nada antes de morir,
despertar no servirá,
callar no mejorará,
vivir no lo superará…
Mantente soñando,
las sombras te cubrirán,
la noche permanecerá,
mis besos no se irán…
El juego
Y perdimos y jugamos
Y jugamos a perder
Y perdimos jugando
Jugábamos el juego de lamer
Y jugamos y lamimos
Y lamimos las heridas
Y jugamos a herirnos
Jugamos el juego de olvidar
Y nos amamos y nos olvidamos
Y jugamos a olvidar
Y olvidamos como amarnos
Jugamos el juego de tocar
Y jugamos y tocamos
Y nos tocamos el sexo
Y tocamos el cielo
Jugamos el juego de morder
Y jugamos y mordimos
Mordí tu pezón y mordiste mi pene
Y mordimos el placer
Jugamos a querernos tantas veces
Y nos quisimos y jugamos
Y jugamos a querernos
Y nos quisimos como juego
Cuantas veces jugamos el juego del amor
Y perdimos y jugamos
Y jugamos a perder
Y perdimos jugando
Ya no nos queremos
Ya no nos mordimos
Ya no nos herimos
Ya no nos lamemos las heridas
Ya no nos tocamos
Ya no jugamos
Ya no jugamos el juego del amor
Ya perdimos…
Friday, December 07, 2007
¿Dónde he estado? ¿Dónde diablos he estado?
La pregunta es más religiosa que pecaminosa,
he estado orando en tus pezones tibios
que se elevan al cielo en una plegaria,
mirando siempre hacia el infinito suplicantes…
Recorriendo la ruta peregrina de tus valles,
rezando diligente en cada uno de tus templos,
adorando tus reliquias más sagradas,
invocando tus orgasmos santiguados…
No basta con orar para ganar tu cielo,
es necesario honrar tu calor,
imprescindibles las plegarias en tu sexo,
confesar mis pecados en tu oído…
Sunday, June 10, 2007
Secretos
Se abrazaban pero se negaban los rostros, respirándose en el cuello, como si la ausencia de rostro los librara del destino, del engaño, de la mentira, de la falsedad en que vivían, de aquello que deseaban olvidar.
Tenían sexo, se amaban sin verse a la cara, siempre mirando la espalda o las almohadas, como si el no verse les otorgara la libertad, les permitiera tener sexo sin infidelidad, sin culpa, sin pecado.
Se vendaban los ojos para besarse, pagando por quererse, pagando por amarse, por hacerlo a escondidas, obligándose a un placer que era mejor no conocer, obligándose a callar lo que querían gritar.
Se vestían a hurtadillas, escondiendo su desnudez, la que les diera libertad, la que los libraba del pecado, la que olía a sexo, la que se bañaba en secreciones y aromas, aquella que podía ocultarse de las miradas.
Se despedían sin palabras, sin caricias, sin mirarse, como si aquello les eximiera de toda culpa, como si aquello les diera derecho a mirarse los rostros en la calle, en el parque, en el tren.
Se alejaban con una sonrisa perdida, con la vista opacada por la oscuridad, dispuestos a olvidar, dispuestos a comenzar una y otra vez, a mirarse en las esquinas, en todas partes sin culpa alguna.






